La mezquindad tranquilamente podría ser el octavo pecado capital. Religión a un lado, el automovilismo argentino subsiste por su propia fuerza, la que se ganó con el paso de los años y que poco a poco se va dilapidando por una absurda división. Nadie puede negar que la actividad interna de la Argentina es de las más fuertes del mundo; cuesta encontrar otra nación con un automovilismo tan potente fronteras adentro. Pero poco a poco se va destruyendo por esa tacañería sin sentido.
La caída en picada que vivió el automovilismo en los últimos años salta a la vista. No son pocos los pilotos que, desde la verba, encuentran uno de los motivos en la gran cantidad de categorías que conviven por estos tiempos. Pensar que hace poco Pablo Peón, en su época de presidente de Auto Sport, también hablaba de la súper población de divisionales, justo después de que él mismo creara el STC 2000. Pues bien, como si no fueran suficientes, nace una nueva: las camionetas.
La ACTC anunció la creación de una categoría de pick up. Todo se definió tras una reunión que la entidad mantuvo con preparadores y pilotos, un encuentro meramente informativo sobre una decisión ya tomada. Las camionetas arrancarán el año que viene y compartirán cartel con el TC Mouras y TC Pista Mouras durante diez o 12 fines de semana, todos en el autódromo de La Plata. Se utilizarán los motores multiválvulas (limitados en el régimen) y las cajas, diferenciales y cubiertas serán las mismas que usa el TC. Aún no está definido si los chasis serán construidos por los equipos o provistos por la ACTC.
La divisional estará reservada exclusivamente para pilotos del TC. Un detalle: el TC Mouras corre los mismos fines de semana que el Súper TC 2000. ¿Entonces? Un piloto le aseguró a VyA Libre que ya recibió un llamado de altos estamentos teceístas consultándole sobre la posibilidad de romper el contrato que ya tiene firmado para ser oficial de una marca el año que viene. En el ejercicio 2017 hay ocho corredores que disputan los dos campeonatos. ¿Se viene un capítulo más de la batalla de las mezquindades?
Es cierto que si hay ocho que corren en las dos categorías, hay otros 35 que no, número más que suficiente para armar un lindo parque. Pero el llamado para llevarse a uno de la vereda de enfrente estuvo. ¿Entonces? Ojo que del otro lado no se quedan atrás. Antonio Abrazian, por ahora el máximo dirigente del STC 2000, tiene en carpeta la creación de un torneo endurance de TC 2000, categoría que corre los mismos fines de semana que el TC. Y sigue el toma y daca. Un detalle no menor: la competencia de la TV. Desde la mudanza de la ACTC junto con el TN a la TV Pública, las categorías se cuentan las costillas del rating. Y puertas adentro (y afuera también por lo que a veces se ve en Twitter) meten puño apretado cuando uno mide más que el otro. Lástima que la celebración es por una migaja que apenas puede superar los tres puntos y eso sólo pasa con el TC, por lejos la número uno del país por popularidad y arrastre de gente.
Poco a poco todos van sumando su grajea que atenta contra el automovilismo. Campeonatos inentendibles desde su reglamento deportivo, peleas entre categorías y fiscalizadoras, carreras de dos categorías distintas en la misma provincia, categorías que echan a banderilleros de otra, peleas por la atención médica en los circuitos, carreras que no se ven por TV ni se escuchan por radio...
Tal vez la categoría de camionetas sea un éxito y hasta probablemente se sumen empresas de peso. La ACTC tendrán una nueva fuente de ingresos y los pilotos que corran también podrán engrosar sus cuentas bancarias. Pero eso no tapará las mezquindades humanas, el pecado capital no escrito.
Opinión: Alejo Iriart
Foto: Colorín Colorado
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