La gloria menos pensada

El viernes a la tarde, ni el más optimista integrante del Sportteam, una de las patas oficiales de Renault en el Súper TC 2000, se animaba a pensar en la posibilidad de que ese Fluence retorcido pudiera quedarse con la victoria dos días después en los 200 Kilómetros de Buenos Aires. Minutos antes, Christian Ledesma, el invitado por el que tanto había bregado Emiliano Spataro, se había pegado un golpe durísimo contra las gomas de contención que cubren el muro de la tribuna 15. La piña fue a 195 km/h y la cola del auto se borró completamente.
El marplatense fue atendido en el hospital del circuito por molestias en el cuello. "Me dolió más el traste con la inyección que me dieron que el cuello", contaría luego. Mientras el campeón 2007 del TC estaba en observación, el equipo Sportteam empezó a trabajar en el auto, bajo la atenta mirada de dos integrantes de la CDA y de Spataro. La amargura del piloto de Lanús se notaba a la distancia. Ante la consulta de VyA Libre, desde el Sportteam aseguraron que de ser necesario se podía subir el binomio Spataro-Ledesma en el auto de Josito Di Palma (compartió el fin de semana con el brasileño Valdeno Brito). El reglamento avalaba la acción, pero no estaba en mente. Si bien el temor era que la estructura se hubiese dañado (eso automáticamente dejaba el auto fuera de competencia por el resto del fin de semana), la confianza en repararlo estaba. Justo en un auto que se estaba estrenando.
El trabajo fue larguísimo. Tanto que los mecánicos del equipo de Sergio Polze no durmieron. Llegaron con lo justo para que Spataro pudiera salir a la primera tanda de ensayos del sábado. Ledesma apareció con el buzo puesto y, según confesó, "me miraron medio de costado. Pero les dije que no se preocuparan, que era para la foto. No me iba a subir". La tristeza y bronca de Ledesma era evidente: "En dos años con el equipo como titular no rompí un auto y ahora que vengo de invitado me pasa".
El haber participado de la actividad del sábado ya era un triunfo para el Sportteam. El 17º lugar en la clasificación no daba para pensar en un gran domingo, pero todo cambió. La pista, con ríos que le pasaban por encima en algunos sectores, se convirtió en un jeroglífico indescifrable para varios. Spataro apostó por gomas de lluvia y Ledesma estuvo de acuerdo. El resto es historia conocida. Llegó la lluvia en las últimas vueltas y Spataro, que había recibido el auto ya metido en la pelea gracias a las manos del marplatense, completó la faena con un triunfo inolvidable. En el medio, una gema: cuando el corredor de Lanús sacó el Fluence del barro después del toque de Sebastián Peluso. Emoción, lágrimas, alegría... Todo tipo de sensaciones se vivieron en el box del Sportteam.
"Fue un fin de semana muy especial. Ya lo era desde antes porque costó mucho convencer a Ledesma para que viniera a correr. Me fue más fácil convencer a mi mujer para que se casara conmigo. Y al final vino e hizo cagadas, jaja. Lo vi muy triste y mal, pero el equipo nunca se bajoneó. Fue todo esfuerzo y trabajo. El sábado no estaba bien el auto en la puesta a punto fina, porque se llegó con lo justo. Pero en la carrera estaba muy bien y al compartirlo con Ledesma es más fácil. Fue clave él en la elección de cubiertas para lluvia. Y fue Christian el que más autos pasó. Me dejó el Fluence bárbaro y después se dio la lluvia en el final. Cuando me tocó Peluso me enojé mucho, el auto no traccionaba en el barro. Pensé que me quedaba ahí. Cuando mordió el asfalto pude salir y fui por la victoria porque no quería que los comisarios definieran la carrera. Fue un fin de semana en el que dimos todo", contó Spataro.
Cerca, Ledesma confesó: "El viernes estaba muy mal. Me quería ir a mi casa. La verdad es que no estaba convencido de venir, pero al final acepté la invitación de Spataro. Fue un fin se semana muy duro en lo personal. Nos quedamos hasta tarde con el equipo el viernes y casi ni practicamos el cambio de piloto, apenas unas cuatro veces. Cuando hablé con mi mujer por teléfono me dijo que las cosas cuando empiezan mal, terminan bien. Yo pensé: 'Sí, pero no ganamos ni en pedo'. En la demora para largar estaba muy ansioso. Hice pis tres veces, la pista estaba en una condición horrible. Yo no estaba muy convencido de usar gomas de lluvia, pero le hice creer a Emiliano que sí, jaja. Pero cuando vi cómo estaba el curvón pensé que teníamos chances".
En 48 horas, Spataro y Ledesma pasaron de casi armar el bolso a ganar los 200 Km de Buenos Aires. 

FOTOS: Colorín Colorado y Prensa Súper TC 2000

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