El dueño del desierto

En poco más de tres meses, Federico Villagra comenzará su tercera participación en el Dakar en la categoría de camiones. Después de correr dos veces en autos (fue 12º con un MINI en el 2014 y 27º con una Ford Ranger en el 2015), el cordobés decidió pasar a esas moles tan miradas en el raid más duro del mundo. El Coyote no tardó casi nada en tomarle la mano al camión: fue tercero en el 2016 y cuarto este año, siempre con un Iveco del equipo del holandés Gerard De Rooy. Para la edición de este año, Villagra cerró filas con YPF y armó el equipo YPF Infinia Diesel, siempre utilizando uno de los vehículo (y la atención, por supuesto) de la escuadra europea. 
En su preparación para el próximo Dakar, que comenzará el 6/1 en Lima y finalizará en su casa, Córdoba, el 20/1, Villagra viajó a África para disputar el Rally de Marruecos, en el que consiguió un gran triunfo con Adrián Yacopini y Ricardo Torlaschi completando la tripulación. Antes de emprender el regreso a la Argentina, el múltiple campeón argentino de rally habló con VyA Libre.
-¿Qué significa haber ganado el Rally de Marruecos?
-Mucho porque es una carrera por el campeonato del mundo. Si bien vinimos con la expectativa de hacer pruebas y acomodarnos como equipo nuevamente al camión y prepararnos para el Dakar que viene, por supuesto que ganar siempre es muy bueno. Y de esta carrera nos llevamos cosas muy positivas.
-Con el pasar de las carreras seguramente te fuiste acostumbrando más al camión. ¿Qué cambió de la primera vez que lo manejaste a ahora?
-Con el pasar de las carreras y las pruebas, me voy acostumbrado al camión. Para mí subirme hoy no es lo mismo que hace un tiempo. De entrada me costaba uno o dos días acostumbrarme, hoy lo manejo bien desde el primer día bien. El tiempo hace que uno se acostumbre a sacarle el jugo a las cosas, a entender los tiempos o la forma de manejarlo. Todo eso da confianza como piloto y tripulación. Se van hermanando un montón de cuestiones. Desde la primera vez que me subí a ahora cambiaron muchísimas cosas. Principalmente en mi forma de entender cómo se maneja, en qué parte tenés que aprovechar y en cuál hay que cuidarse. Yo al principio lo manejaba como a un auto de rally y pensaba que había que ir a fondo en todos lados, pero el camión te termina destrozando el cuerpo si vas así. Así que hay que entender que en algunos lugares el camión pierde y te hay que cuidar, como también hay que cuidar a la tripulación que va arriba. Y en otros lados la verdad que le sacás el jugo porque pasás por arriba de todas las cosas.
-¿Cuánto tiempo te insume el proyecto Dakar teniendo en cuenta tu participación en el Rally Argentino?
-Este año, con Iveco a nivel mundial y el equipo de De Rooy se trabajó para que este equipo que armamos con YPF pudiera salir adelante. Esto lleva tiempo, pero no mucho. Lo bueno es que al tener equipos que hacen todo, nosotros nos dedicamos a venir, correr y al terminar la competencia nos podemos ir libremente y esperar que el camión esté listo para el Dakar. No me quita tiempo para el torneo Argentino.
-¿Ganar en Marruecos agranda tu candidatura para vencer en el Dakar? 
-No la agranda. Por supuesto que me gusta ganar como a todo piloto y corremos para eso. El Dakar es una materia pendiente, pero soy consciente de que es muy difícil porque competimos contra un equipo muy poderoso como los Kamaz y no voy con una estructura tan fuerte de apoyo de camiones como para luchar contra cuatro. Pero el año pasado lo hicimos y en el próximo lo haremos de la mejor manera posible.
-¿Qué esperás de la arena de Perú?
-La arena es algo que me cae muy bien. Espero que esos primeros días nos sirvan. La arena da la posibilidad de poder pasar sin que te molesten los otros.  

FOTOS: Prensa YPF

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