Correr en un callejero genera una
atracción distinta, es otra cosa. Además de la posibilidad de vivir
la carrera ahí, a metritos de donde pasan los autos, también brinda
la alternativa de tener todo al alcance de la mano. Y no solo de
buenos alfajores y helados lisos (con el calor que hace por estos
días vienen bárbaros) vive Santa Fe. El trazado se mete en la zona
del casino, un mini Puerto Madero. Y lo de mini es porque está en
pleno desarrollo, probablemente en un par de años ya deje a un lado
lo de mini. Casino, hoteles lujosos, edificios terminados y otros en
construcción y un shopping, todo frente al río Paraná. Pero ahí
es más para los pudientes (el shopping tiene a las principales
marcas).
Para los que visiten la ciudad, no
deben perderse el puente colgante (de día y de noche, como el
callejero) y el cruce del túnel subfluvial. Y aprovechen las
gastronomía, especialemente para comer pescados de río. Un clásico:
el Quincho de Chiquito, el lugar que frecuentaba Carlos Monzón. De
hecho, entrar ahí es casi meterse en un museo del ex campeón de
boxeo. Fotos y hasta una estatua de él. Pero hay más fotografías,
con famosos y ex presidentes. Ojo, en restaurantes hay de
todos los precios, hay que caminar y mirar antes de sentarse.

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