La F-1, lejos del Gálvez

El runrún está instalado y marca la vuelta de la Fórmula 1 a la Argentina para el 2019. Hasta hay un mes (marzo) y un supuesto dibujo que la Máxima utilizaría en el Oscar y Juan Gálvez porteño, que tendría casi seis kilómetros de extensión y usaría una parte del curvón Salotto. Algunos medios españoles se hicieron eco de ese posible trazado y hasta se armaron debates en Twitter sobre la pista es del agrado de los fanáticos de la Máxima.
Detrás del posible retorno de la Fórmula 1 al país está la empresa Fénix Entertainment Group. Desde la compañía le aseguraron a VyA Libre que las negociaciones están muy avanzadas con la gente de Liberty Media, firma que maneja los destinos de la categoría desde que compró las acciones de FOM y desplazó a Bernie Ecclestone. El canon para la llegada de la F-1 correrá por cuenta de Fénix (no quisieron revelar la cifra) y el recupero del dinero llegará por la venta de entradas y los sponsors locales que apoyen. Todo lo demás son ingresos que van directo a la categoría.
Fénix tiene experiencia como promotor. Fue la empresa que rescató la carrera de Fórmula E del 2016 y 2017. La primera visita de la categoría eléctrica al trazado urbano de Puerto Madero fue en febrero del 2015. Era la cuarta competencia en la historia del Mundial y vino gratis a Buenos Aires. Para la segunda temporada, como ya había tomado impulso, le pasó un canon a la Ciudad para anotarla en el calendario. El ejecutivo comandado por Horacio Rodríguez Larreta le bajó el pulgar a la cifra que le pasaron (unos tres millones de dólares) y ahí apareció Fénix. La experiencia gustó en la empresa y decidieron subir la vara e ir por la F-1.
Hasta ahí todo parece encaminado. Sin embargo existe un detalle enorme en toda esta madeja: la inversión que se debe realizar en el Autódromo para la llegada de la Máxima. A mediados de agosto, Charlie Whiting, el director de carrera de la Fórmula 1, se dio una vuelta por el hermanos Gálvez. En el encuentro con el hombre de la FIA estuvieron representantes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, del ACA y de Fénix. Whiting tomó nota y pasó las necesidades que tiene la F-1 para usar el Gálvez. Se hicieron las cuentas y la inversión necesaria alcanza los 30 millones de dólares. Y aquí la gran cuestión: ¿quién los pone?
"La puesta en valor del autódromo es de la Ciudad de Buenos Aires, a quien le queda la obra. Además, viniendo la F-1, con tres años de lo que recibe en impuestos y turismo, recupera la inversión", fue la respuesta que Fénix le dio a VyA Libre. Sin embargo, desde el ejecutivo porteño tienen otra visión. Es más, la respuesta a este comentario fue una carcajada. Luis María Betnaza, gerente operativo de la Dirección General de Inversiones de la Ciudad de Buenos Aires, le puso el freno. "Es cierto que nosotros quisimos sondear cuánto costaría poner la pista en condiciones para la llegada de la F-1, pero ya con el primer sondeo los números de los que se habla están muy por encima de lo que nosotros como gobierno podemos y estamos dispuestos a invertir. Puedo dar garantías de que el Gobierno de Buenos Aires no va a poner 30 millones de dólares en eso. Estamos adhiriendo a la ley de responsabilidad fiscal y es lo contrario a lo que pretendemos". Más clarito, imposible.
¿Entonces? Si aparece algún privado con la intención de invertir esos 30 millones de dólares más el fee, el Gobierno de Rodríguez Larreta le da sin problemas el manejo del Autódromo. Pero ninguna propuesta privada se acercó a los escritorios del ejecutivo porteño. Por ahí alguien deslizó que Mauricio Macri quería empujar la llegada de la F-1 para el 2019 teniendo en cuenta que es año de su posible reelección. Sin embargo, a VyA Libre, una fuente del gobierno, le confesó que no hubo ninguna charla de F-1 con el Gobierno de la Ciudad.
Así las cosas, la llegada de la Máxima está lejana. Porque, además, para figurar en el calendario provisorio del 2019, las obras deberían estar casi listas para septiembre del 2018, mes en el que la FIA publica la agenda previa. Entonces las obras deberían comenzar en tres o cuatro meses, como mucho. Lejos.

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