Su barba blanca es una buena muestra del paso de los años. A los 45, Rubens Barrichello sigue compitiendo. Ya no en la Fórmula 1, claro, categoría de la que se despidió en el GP de Brasil del 2011. El brasileño sumó 11 triunfos en la Máxima y mantiene el récord de carreras disputadas con 323. Por estos días, Rubinho vive en Florida, Estados Unidos y corre en el Stock Car de Brasil, divisional que comparte cartel con el Súper TC 2000 en el Gálvez. Lejos de cualquier vanidad que bien podría darle haber corrido en el Mundial y haber sido piloto de Ferrari durante seis temporadas, en la que compartió escuadra nada menos que con Michael Schumacher, el paulistano se mostró súper cortés y atento para atender a la prensa. Pensar que muchos corredores autóctonos tienen el ego por las nubes...
Rubens no corre en la Argentina desde 1998, durante la última visita de la F-1 al Gálvez. Fue décimo con un Stewart Ford. "Argentina siempre me trata muy bien. Me siento como en casa. Me divierto mucho aquí, por eso vine dos días antes para hacer el típico recorrido de Puerto Madero, Recoleta y esas zonas tan lindas que recorría con mi papá", cuenta Rubens en perfecto español. El Stock Car utiliza el circuito 9 de Buenos Aires, lejos de aquel 6 que la Máxima usó en los 90.
Por estos días, Barrichello está muy metido en la carrera de su hijo Eduardo, de 16 años. Hace poco se viralizó un video en el que el pibe maneja un auto de carrera con su papá sentado al lado, llorando. "Iba bien, disfrutando el momento. Pero de repente me acordé de mi papá, de cuando me acompañaba de chico a mí y me emocioné. A los seis él tuvo su karting, pero recién diez empezó a hablar de esto todo el tiempo. Le tomó pasión. Ahora estamos viendo si ingresa en la Fórmula 4 de Estados Unidos", cuenta.
-¿Qué tiene Eduardo de vos?
-Todos los que tuvieron la chance de verme a mí cuando tenía 15 años me dicen que es igual. Me impresiona la mano que tiene para llevar el auto. Yo no soy de ese tipo de papás que van a armar un equipo completo para que el hijo corra. Yo siempre lo voy a acompañar pero quiero que empiece como me pasó a mí. De chico yo no tenía dinero para correr y todo lo que logré fue con esfuerzo y trabajo. A su edad yo no tenía ni el mejor auto ni el mejor motor, ni nada. Para todo debí trabajar muchísimo. Y lo mismo pretendo para Fernando, que tiene 12. Yo los voy a acompañar.
-¿Y la mamá que les dice?
-Primero gritaba que tienen que estudiar. Ahora está más tranquila, jaja. Pero apoya mucho.
-¿Cómo es eso de estar en el Stock Car después de haber corrido en la Fórmula 1? Muchos dicen que después de ser Papa no se puede volver a ser cura.
-Jaja. Yo pensaba que después de la Fórmula 1 no había vida y me equivoqué. Es posible divertirse afuera de la F-1 y lo estoy haciendo mucho en el Stock Car. Se trabaja mucho acá, es muy competitivo. Pero en mi cabeza ya necesitaba una categoría en la que después de correr pudiera estar a las cinco de la tarde en mi casa. Por eso me divierto mucho. Y también volví al karting. El año pasado fui cuarto en el Mundial Rotax y corrí con los chicos.
-¿Qué sentís al tener el récord de carreras corridas en la Fórmula 1?
-Que es un número, nada más. Será importante cuando tenga 100 años y esté con mis nietos y lo vean, jaja.
-Hace un rato estuviste con Agustín Canapino. ¿Compiten los dos en un torneo de simuladores?
-Sí. Corremos en iRacing, ahora estamos en un campeonato de GT3.
-¿Y quién es mejor?
-Él es muy bueno, de verdad. Pero ahora estoy yo como líder del campeonato, jaja.
FOTOS: Colorín Colorado


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