Nadie, ni el más acérrimo hincha de Mariano Werner, podrá discutir la sanción que recibió tras su artera maniobra de La Plata 2016, cuando en plena definición del campeonato terminó chocando a Matías Rossi. El Misil estaba a 400 metros de ser campeón y el topetazo del entrerriano, después de bajar al pasto las cuatro ruedas de su Ford, lo dejó con las manos vacías y el festejo fue todo de Guillermo Ortelli. De entrada, el paranaense recibió un año, aunque después de la apelación se convirtió en seis carreras. Para algunos es mucho, para otros es muy poco. Como siempre ocurre en estos casos las opiniones están divididas y la pasión del hincha, de acuerdo al lugar de la vereda en la que se encuentre, tendrá una idea formada.
De entrada, Werner no quería ni apelar. Finalmente, empujado por sus sponsors, lo hizo. La vuelta fue en Paraná, sede de la séptima fecha, donde el entrerriano clavó la pole. Claro, el trazado paranaense es el patio de la casa de Mariano. Miles de vueltas dio en esa pista, tantas que puede girar hasta con los ojos vendados y, así y todo, pelearía por el 1 igual. Parte de la pena que le aplicó la CAF incluye largar desde el fondo las cuatro primeras carreras con series que dispute. Así, en la capital de Entre Ríos fue 21° en la final. Y llegaron los 1000 Kilómetros de Buenos Aires, que tuvo que largar desde el fondo por la acumulación de tres apercibimientos. El tercero fue justamente en La Plata, lo raro es que la sanción se debe cumplir a la carrera siguiente, que había sido en Paraná... "Largo desde la General Paz, pero en la vuelta 60 voy a estar primero", le avisó Werner a VyA Libre antes de largar en el Gálvez. Y en la 55 ya estaba en punta. Peleó por el éxito hasta que el diferencial dejó tirado su Ford. Y llegó Termas de Río Hondo, la tercera carrera desde su vuelta, que se largó por sorteo. A Mariano le tocó la bolilla 31 (la mejor posible dentro de su grupo) y desde ahí volvió al triunfo, mostrando una vez más que es el clara referencia de la marca y que su auto está un nivel superlativo.
En el festejo, Werner se emocionó al dedicarle el triunfo a su hijo Salvador, de 40 días. "Antes de viajar para Termas le dije que le iba a regalar un buen resultado. No entiende porque es chico, pero cumplí. Esto es para él y mi mujer, Micaela, que me bancó en esos seis meses tan duros. Y a mis sponsors, que también me apoyaron todos. Y para Mauro Giallombardo en este momento difícil".
-¿Es una revancha este triunfo?
-No sé si es una revancha. Pero me da tranquilidad. En Buenos Aires se me prendió algo fuerte cuando estuve por ganar. Más bien que estoy muy feliz y tenía ganas de volver. Todos en el equipo siguieron trabajando a full en mi parate, del primero al último. Eso es muy importante.
-¿Cuántas veces volviste a ver la maniobra con Rossi?
-No muchas, las que me la hicieron ver.
-¿Lo volverías a hacer?
-Tendría la misma actitud de querer ganar. Siempre pienso en ganar, obviamente que no haría la misma maniobra.
-¿No te da bronca tener un auto tan competitivo y no poder pelear por el título?
-¿Por qué no puedo? Leí bien el reglamento y en ningún lado dice que tengo que tener un mínimo de carreras.
-Está bien, pero no te dan los números. Ya te quedaste afuera de la Copa de Oro.
-Pero queda la chance de los tres de último minuto.
-¿Pensás en el título?
-Sí, por qué no. En realidad no es que pienso en ser campeón. Lo que quiero es ir carrera a carrera y tratar de estar lo más adelante posible en todas. Sé que no va a ser fácil porque todavía me quedan tres largando las series desde atrás. Y cuando llegue fin de año veremos en dónde estoy.
-¿Cómo te trató el público después del toque con Rossi?
-El 90% me apoyó. Lógico que los hinchas de Rossi me putearon, pero no tuve tantos reclamos.
-¿Cómo fue estar seis meses afuera?
-Fue un castigo muy duro. Tener a un deportista parado es como tener a un caballo atado al alambrado. Por eso fue clave el apoyo de tanta gente y el nacimiento de Salvador, que me cambió la vida.
-¿Te cuesta más ir a las carreras ahora?
-No, sigo yendo igual. Pero se extraña.
-¿El año que viene vas a seguir haciendo tres categorías o parás un poco para estar más con Salvador?
-Nooo, ahora más que nunca tengo que hacer tres. Le tengo que dar de comer.
FOTO: Colorín Colorado

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