¿Qué pasó en Rosario? ¿Por qué se corrió la competencia de Top Race en un circuito que está en obra? Las preguntas se agolpan y las respuestas no aparecen. La CDA le dio vía libre a una carrera que no debía haberse realizado. Desde mayo, cuando el Súper TC 2000 visitó el Juan Manuel Fangio, se sabía que el autódromo se cerraría para iniciar la obra de extensión y ensanche de la pista. Bienvenida sea la mejora en el circuito. Ahora bien, desde la entidad fiscalizadora, ¿nadie se dio una vuelta al menos un mes antes de la cita del TRV6 para chequear el estado?
El runrún marca que la CDA le bajó el pulgar a Rosario el viernes, el mismo día que se debían disputar los ensayos libres. Tarde, muy tarde. ¿Por qué esperar hasta último momento? ¿Nadie podía hacer 300 kilómetros para revisarlo? Parece que no. También el rumor apunta a que fue Alejandro Urtubey, el presidente del Top Race, el que torció la decisión de la CDA. ¿Sorprende? Para nada, si es una práctica enquistada en los dirigentes. Venden una fecha y poco importa el estado del circuito, hay que correr. Pablo Peón, ex presidente del STC 2000, lo tenía como costumbre. "Acá no se puede correr, lo dijimos", confesó alguna vez un integrante de la CDA en Oberá, mientras se aguardaban muñecos de goma para mejorar la seguridad antes del arranque de una carrera de STC 2000 de hace unos años. "Pero Peón dijo que se corre". Y se corrió. Los dirigentes hacen y deshacen a su antojo sin que nadie les ponga un freno. Ahora, si la CDA dijo que en Rosario no se podía correr (muy tarde lo avisó, vale aclararlo una y otra vez) y Urtubey peló su poder y bramó que se hacía igual: ¿por qué la CDA no levantó campamento y se fue sin fiscalizar? Viva la joda.
Después se sumaron situaciones que aumentaron el descontrol. Josito Di Palma se pegó a 180 km/h y ningún médico lo atendió. "Lo vimos bajarse por sus propios medios", fue la insólita y flaca excusa. El arrecifeño insultó a cuanto CDA se cruzó y, por eso, lo citaron a penalidades. Siga y siga el papelón. ¿Más? El auto de Josito quedó tirado en una posición incómoda y ¡no salió el auto de seguridad! "En cada vuelta en ese sector tenía miedo de que se me rompiera la cubierta delantera izquierda porque si pasaba iba a terminar directo contra el auto de Josito", confesó el Pato Silva. Siga el papelón nomás.
¿Y los pilotos? Silva aseguró que, a pesar del temor por la mala ubicación del auto de Di Palma, no pidió por radio que saliera el auto de seguridad. "Era una carrera con estrategias"... Además, todos los corredores que estuvieron en Rosario supieron inmediatamente que no se podía correr ahí. Pero todos lo hicieron. "Son todos cagones", bramó un corredor joven que no vive del automovilismo. "Los pilotos somos una raza puta. Si se baja uno, los demás corren igual", le contestó un experimentado hombre de las pistas. Ahora bien, si en Rosario se hubiesen bajado Ortelli, Silva y Rossi, tres pesados de la actividad, ¿qué hubiese pasado? "Se corría igual", respondieron varios corredores. Pero la noticia de tres grosos que hubiesen puesto lo que hay que poner habría marcado una tendencia hacia el futuro. Muchas veces se corrió en circuitos que no estaban en condiciones, pero se corrió igual. Balcarce tampoco estaba en condiciones y se corrió igual.
Mientras los dirigentes manejen las categorías a su antojo, la CDA deje pasar todos sin meterse y los pilotos no se hagan valer como lo que son, los dueños del circo, todo seguirá igual. Mientras tanto habrá que recaer en la clásica frase estúpida: "Dios es tuerca y argentino".

Comentarios
Publicar un comentario